GLOSA DE LA AVENTURA NORTEÑA

Salimos de Sevilla sin sobrar una silla y
durmiendo sin poder camino de Santander.
Llegamos a Burgos y ni el frío infernal nos impidió ver la Catedral
Después de comer pusimos rumbo a Santander y la habilidad de Gaspar,
como buen estratega, nos hizo llegar a Torrelavega.

A la mañana siguiente y sin esperar, en las cuevas pudimos entrar,
y después, Santillana visitar.
Siguiendo nuestra ruta y sin espera llegamos a San Vicente de la Barquera,
donde no vimos a Bustamante, pero sí un loro elegante y bastante parlante.
Como una pesadilla subimos las cuestas de Comillas
y casi nos convertimos en bichos para saltar y ver el Capricho.
Había cuestas de verdad, sobre todo, para llegar a la Universidad.
Por la noche y sin derroche bailamos a troche y moche
y allí una criatura nos hizo una caricatura.

En una mañana espectacular Cabárcenos fuimos a visitar
con Gema nuestra guía que fue una buena tía.
De tanto subir y bajar la puerta al traste fue a dar
y gracias al buen Gaspar la puerta se pudo arreglar.
Con ilusión y muy gozosos pudimos ver hasta osos
y en lugar de venir el avestruz se nos acercó el ñuk,
pero no hay problemas si el avestruz no viene, pues, llamamos a Irene.
De vuelta a Torrelavega la señorita nos “ rayó tela ”:
¡¡ Por favor Inés, no nos hables en inglés !!

El jueves de mañana, escuchando el himno palangana,
pusimos rumbo a Covadonga sin encontrar caravana.
Paramos a comer, lejos ya de Santander,
en aquella venta de la estúpida mujer,
que con pezones como garrafas
hizo que Maleny perdiera sus gafas.
Con ganas de descansar y un frío que pela llegamos en la tarde a Compostela
Y andábamos como locos buscando un kiwi como alimento
para que Rosa luchara contra su estreñimiento.

El día 27 rumbo a O’Grove cogimos y aún con música sonando,
dormía y dormía Fernando.
Una vez la Toja vimos, de allí pronto nos fuimos.
Casi de hambre muerto pudimos llegar al puerto,
allí bebimos albariño en el barco de Pepiño
y comimos a mogollón kilos y kilos de rico mejillón.
Hacía un viento frío que pelaba que hasta los gorros se volaban.
Quedamos en Pontevedra para salir a las cinco y media,
pero esperamos un rato por Inés y sus zapatos.
No había momento en el autocar en el que Marta no quisiera mascar.
¡¡ Vaya marcha en Compostela, las niñas ligaron “ tela ” !!
y Nuria con sus pantaloncillos pasó un poco de fresquillo.
Entramos en el retablo y bailamos un rato largo.
Y si tentáculos tienen los mejillones, ¡¡ Vaya tíos más sobones !!.
En la puerta de la Platería y con miedo a la policía,
estando de botellón, Rocío enganchó su tacón y vaya leche que se dio,
que hasta la policía reía viéndola allí “ tendía ”.

Hasta el sábado, qué suerte habíamos tenido, pues, no nos había llovido,
pero cuando salimos de la Catedral había charcos para dar y tomar
y nos cayó una para nadar.
Aunque es sábado sabadete, hoy no nos damos un bailete,
aunque alguna ya quisiera bailar la noche entera.
Y para el viaje completar hasta en la noche vimos nevar.

¡¡ Qué bonito ha sido el viaje, su espectacular paisaje
y hasta Mari Carmen con sus tatuajes !!

¡¡ Hay que ver qué penilla, qué penilla, que el domingo
pusimos rumbo a Sevilla !!
Ya sólo quedaba en nuestra aventura, ver caer tanta nieve pura
cosa que ocurrió y fue en Monesterio donde se dio.
Era tanta la nieve que caía, que la carretera cortó la policía,
tuvimos que pararnos y del autobús bajarnos,
nos fuimos a una venta y en el porche casi pasamos toda la noche.
Por fin nos dieron paso, y poco a poco en caravana
llegamos a las tantas de la mañana.

Inés y Tomás, Enero 2006